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Proteínas y el poder de las plantas

Por lo general, cuando se piensa en proteína lo primero que viene a la mente es carne, huevos o queso. Sin embargo, las plantas tienen el poder y la capacidad de suplir las necesidades proteicas de la dieta humana.

     

Cuando hablamos de proteínas es importante saber que estas son moléculas muy grandes, formadas por pequeñas unidades llamadas aminoácidos.  Una vez que ingerimos las proteínas, el cuerpo las descompone en los aminoácidos que las conforman y luego utiliza estos aminoácidos para crear proteínas nuevas, que necesita para su correcto funcionamiento.

Dentro de todo este proceso, los aminoácidos interpretan un papel protagónico. Estos se dividen en dos tipos: esenciales y no esenciales. Los aminoácidos esenciales han sido siempre considerados mucho más importantes que los no esenciales debido a que son indispensables para la síntesis de proteínas en el cuerpo. Sin embargo, un estudio recientemente publicado por la revista “International Journal of Epidemiology”, demuestra que aunque es indispensable consumir los aminoácidos esenciales, una dieta con exceso de estos (presentes mayoritariamente en la proteína animal), puede desencadenar en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y crónicas como: la hipertensión, la diabetes y el cáncer. Por otro lado, una dieta con una alta ingesta de aminoácidos no esenciales (presentes mayoritariamente en la proteína vegetal), genera un efecto protector en el organismo previniendo la aparición y el desarrollo de estas enfermedades.

El consumo de proteínas vegetales tiene la ventaja de aportarnos grandes cantidades de aminoácidos no esenciales, que son claves para la prevención de las enfermedades mencionadas anteriormente. Estas proteínas podemos encontrarlas en los cereales (arroz, quinua, avena, trigo, entre otros), en las semillas oleaginosas (maní, nueces, entre otras) y en las leguminosas (soya, frijoles, lentejas, garbanzos, guisantes, entre otras). Estas últimas presentan concentraciones proteicas que rondan entre 30% y 50%. Además, la ingesta de estas proteínas, permite obtener todos los aminoácidos esenciales, siempre y cuando se consuman distintas variedades a lo largo del día. Esto significa que los aminoácidos que le faltan a las lentejas, por ejemplo, el arroz integral los contiene y viceversa; por lo que, siguiendo con el ejemplo, si consumimos arroz y lentejas, logramos obtener todos los aminoácidos esenciales que requerimos. Es importante considerar que no necesariamente se debe consumir la combinación de proteínas vegetales en una misma comida, se puede hacer a lo largo del día, ya que el hígado almacena los aminoácidos y los va utilizando según el organismo lo requiera. 

Si bien es cierto, la mayoría de proteínas vegetales requieren variedad para complementarse entre sí, existe una leguminosa que sí cuenta con el poder suficiente para dotarnos de todos los aminoácidos esenciales, el frijol de soya. A partir de este, se obtienen concentrados de proteína de soya, que son muy versátiles para la elaboración de productos alimenticios, que se asemejan en textura y sabor a la carne; con la ventaja de ser altos en proteína, libres de colesterol y de grasas saturadas.

Con la visión de llevarles el poder de las plantas a nuestros clientes, en Vegetales Fresquita estamos trabajando en la creación de una nueva familia de productos, que son una excelente alternativa a la carne y a los productos de origen animal. Uno de ellos es un sustituto de carne molida a base de soya, condimentada y lista para ser utilizada en la elaboración de diversos platillos como: burritos, pizza, nachos, pasta, tortas para hamburguesa, entre otros.

 

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